lunes, 1 de diciembre de 2014

Superficialidad comercial. Día 0

No tengo tiempo para dibujar (dibujar, escanear, arreglar colores, cambiar tamaño, archivar en carpeta, subir aquí) pero sí para escribir. Después le subo el dibujo.
----------------

Su madre vino a la tienda para disfrazarla de mujer. Ella iba vestida como un chico, caminaba holgado, miraba el suelo. No como esas niñas de periferia que pretenden una apariencia de otra clase social y barata (la tienda es todoplástico bien cuico), que sufren el disfraz con placer de hacer lo correcto, una especie de mujercita floreada, que huele bien y que habla finito.
Le compró una cartera y unos zapatos que hicieran juego, llamó a la hermana para que la maquillara y así, al fin, tener a su mujer disfrazada, ya que la hija real no sabía cómo hacerlo o tal vez se inventó a sí misma así de sencilla: una polera ancha, gringa, jeans feos, sin maquillaje, zapatillas sucias y el pelo largo como metalero. Quise decirle: "Estamos listas para disfrazarnos de mujer? " pero iba a perder la venta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario