
Vio que un dragón pequeño la miraba con dulzura; se trepó a la reja para verlo mejor y lo saludó.
Imaginó que con los lápices de colores dibujaba una escalera, que la llevaría hacia ellos.
Bajó con cuidado cada peldaño para no caer.
El río parecía torrentoso en esa madrugada extraña.
Ella no sabía qué era lo real.
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