Ese momento en que estás recién conociendo a alguien y te vas soltando de a poco en mostrarte tal como eres y cuando te muestras un poco más, cuando dejas de fingir, cuando dejas de mentir, justo se van. Qué lata me dirán ustedes, que tenga que ocultarme y no poder ser yo misma para que alguien se acerque un poco más pero es algo que suele pasarme a menudo y no sé si es porque soy muy rara, muy feminista o muy intensa. Pero también es cierto que espanto a la gente que está normalizada. Locos, alcohólicos, patológicos son parte de las personas en donde me siento súper cómoda pero ¿Ahí no hay ningún lugar seguro para una amistad o para una relación? Lo intento, intento estar, adaptarme, acomodarme a la gente simple, que no piensa tanto, que vive en piloto automático pero ME ABURRO TANTO y me aburro tanto de silenciarme, de ponerle mute a mi espíritu. Sí, a veces no sé por qué lo hago y otras veces sé que me gusta sentirme deseada por cualquiera, me gusta gustar ¿A quién no le gusta gustar? Pero hey, no tengo por qué anularme a mí misma, ni anularme en el otro, ni en los deseos del otro ¡Qué te pasa! Me pasa eso que sale en los libros de autoayuda, eso que dicen todos. Eso que suena sencillo pero que es tan difícil de cultivar, pero aquí me tienen, es tan difícil de nombrar porque me da vergüenza que me falte, ustedes ya deben cachar a qué me refiero. Igual ahora estoy con psicóloga para que me ayude a relacionarme de forma más sana y menos autodestructiva con las personas. No, no te puedo dar un consejo constructivo, porque estoy programada para autoeliminarme.
Katherine Supnem, historietista. Mi primer blog de cómix, año 2010. Instagram/supnem supnem@gmail.com

Comentarios
Publicar un comentario