Querido Akeni: Acá las cosas en la escuela siguen como siempre y es raro porque estamos intentando que la vida sea normal. Es tan fea esa palabra, tan imposible además, porque lo destruye todo y no crea nada nuevo. Me contaron que querías trabajar y eso me puso muy contenta, siento que el trabajo ayuda a despejar la mente y también a la anhelada independencia. Me hubiera encantado tener 17 y poder trabajar pero sólo me dejaron a los 19, en un restaurante chino para comprarme un notebook. Me acuerdo que me iba bien con las propinas, casi como la mitad de un sueldo mínimo extra, y las usaba para carretear mientras lo otro lo ahorraba. Un día llegó un señor muy elegante a comer lo mismo de siempre y ese día decidió emborracharse. Me gustaba cuando los clientes bebían porque les echaba la talla y me pedían más tragos sólo para que me acercara a hablarles. Después, de tan cufifos (ebrios) me dejaban las mansas propinas. Ese día ese señor me dejó como 10 lucas y se fue entero doblado. I...
Katherine Supnem, historietista. Mi primer blog de cómix, año 2010. Instagram/supnem supnem@gmail.com